La gestión emocional y su importancia

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La no correcta gestión de las emociones puede tener malas consecuencias

Si lo que hacemos es reprimir esa expresión de la emoción (movimiento), bloqueamos esa energía de crecimiento, que va a seguir latente y activa. Cuando esta sensación de represión que nos autoimponemos la prolongamos en el tiempo, es cuando sentimos tensión y cuando tenemos reacciones desproporcionadas frente a alguna situación que no merece tal reacción. Eso nos desconcierta, en algunos casos incluso nos sorprende y nos hace sentir falta de control.

Las emociones bloqueadas o mal gestionadas durante mucho tiempo generan dolor, quizá alguna enfermedad o ansiedad.

Gestión aprendida de las emociones

La forma en la que usamos nuestras emociones para expresarnos viene dada por el modo en el que hemos aprendido a hacerlo en el pasado.

Quizá cuando éramos pequeños aprendimos a reaccionar de una forma pasiva ante algún abuso y ahora nos cuesta hacer frente a situaciones de las que nos sentimos en inferioridad, no luchamos por nuestras metas o simplemente no nos planteamos sueños grandes. Todas estas cosas debemos tenerlas claras ya que han sido una parte de un aprendizaje previo, pero ese aprendizaje previo no es todo nuestro potencial.

Expresar y gestionar nuestras emociones puede cambiarse de forma total y permitirnos ser una persona totalmente nueva. Aunque esto lleva un trabajo personal.

Puede que por una parte nuestros padres, amigos, profesores y familiares hayan ido forjando un comportamiento nuestro en el pasado, pero todo se puede aprender. Desgraciadamente en nuestra cultura, sobre todo en el pasado, no se nos enseñaba cómo gestionar de forma correcta las emociones. Pero hoy en día hay muchas técnicas que te puede ayudar a tomar unas nuevas riendas en tu gestión emocional.

La gestión de las emociones nos afecta cada día

Cuando estamos en una edad temprana aprendemos a gestionar emociones; desde a reprimir el llanto, enfadarnos por determinadas situaciones que copiamos o a satisfacer nuestras necesidades de una forma rápida. Así como a ocultar en algún momento el enfado si nos regañaban por algo cuando nos enfadábamos… Hay una infinidad de situaciones que desde pequeños vamos “aprendiendo” a medida que crecemos, pero esa gestión o forma de manejar algunos momentos no siempre nos sirve cuando entrados en la edad adulta.

Como va pasando el tiempo, el resultado es que ya no nos cuestionamos más el modo en el que reaccionamos ante algunos momentos y hacemos lo que hemos hecho siempre. Y a no prestar atención a las emociones en la etapa adulta. En algunos casos incluso puede producirse un bloqueo emocional o situaciones que nos parecen desbordar.

En muchos casos las situaciones de estrés que vivimos y el modo en el que gestionamos las emociones son propias de un niño de 5 años, o al menos seguro que todos hemos visto algún caso de una reacción totalmente fuera de si cuando la situación no era para tanto.

Las creencias también forman parte de nuestra gestión emocional.

Hay una forma de pensar o más bien una creencia generalizada de que son otras personas las que nos sacan de quicio o nos hacer perder los nervios. Pero, eso precisamente es un primer síntoma de cómo estamos gestionando nuestras emociones.

No hay nada ahí fuera que pueda hacerte sentir de una determinada forma, es nuestra interpretación lo que genera cada emoción.

Es importantísimo que cada vez seamos conscientes en edades tempranas de la importancia de saber que la gestión emocional puede ser vista como cualquier parte de nuestra vida o cuerpo y que es necesario que sepamos adaptar nuestras emociones y reacciones hará que podamos llevar mejor nuestra vida y con una armonía ideal.

Las creencias que todos tenemos pueden estar generando una gestión no adecuada para el momento que vivimos y esto hará que sintamos que “siempre nos ocurren las mismas cosas o se nos acercan el mismo tipo de personas”.

La mejora en la gestión de las emociones

Primero como en muchos momentos en la vida, todo pasa por darse cuenta de que podemos cambiar nuestras reacciones y sentimientos.

Una vez hecha la toma de consciencia es muy importante que sepamos que todo tiene arreglo 😊.

El segundo punto es trabajar, pero trabajar sobre nosotros mismos, en un trabajo de auto conocimiento.

Esto nos permitirá saber qué nos hace reaccionar, entender nuestra reacción y así poder sentir la libertad de elegir y cambiar.

El tercer paso será más trabajo y pruebas; tenemos que validar lo aprendido y sobre todo tenemos que ver que nuestros avances van en la línea que queremos.

Hay veces que un trabajo personal de este tipo puede resultar complejo, y por esto hay profesionales como yo que nos dedicamos a acompañar a personas en proceso de cambio para que consigan todo lo que se proponen.

¿Te ayudo 😊?

Un profesional experto en este campo dispone de herramientas efectivas para enseñarnos y acompañarnos amorosamente a ir soltando y liberando nuestras viejas y bloqueadas emociones.

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